La arquitectura clásica griega
Los griegos construyeron a la medida del ser humano, rechazando el colosalismo de las edificaciones mesopotámicas y egipcias y buscando la belleza, que identificaron con la armonía y la proporción.
La mayor parte de la arquitectura griega que se ha conservado hasta la actualidad tenía una función religiosa.
Destacan los templos, dedicados a una divinidad y los teatros, levantados en honor del dios Dionisio.
Tenía forma semicircular y constaba de tres partes: cávea, orquestra y escena.
La cávea era la grada donde se situaban los espectadores. Para construirla se aprovechaba la ladera de una montaña. Con ello se conseguía una acústica y una visibilidad perfectas.
La orquestra era circular y en ella se ubicaba el coro.
En la escena tenían lugar las representaciones.
Estaba construido con grandes bloques de mármol y solía ser de planta rectangular, aunque también los había circulares.
Se levantaba sobre un basamento con escalones y se hallaba rodeado de una columnata denominada peristilo.
En su interior se situaba la cella, donde estaba la estatua de la divinidad.
El exterior se decoraba con relieves, situados en el frontón y en el friso.
Los relieves y las esculturas se adaptaban al espacio disponible y solían pintarse con vivos colores (rojo y azul).
La arquitectura griega es arquitrabada (o adintelada), porque se basa en la unión de columnas verticales y vigas horizontales, mediante un dintel o arquitrabe. Las fachadas se coronaban con un frontón de forma triangular.
Para conseguir unas construcciones proporcionadas se establecieron tres estilos u órdenes arquitectónicos: dórico, jónico y corintio. Un orden es la disposición de los elementos de la fachada de un edificio según una proporción y una regla establecidas.
Los órdenes se diferenciaban por la combinación de elementos del entablamento y de las columnas:
El dórico era sobrio y corpulento. Sus gruesas columnas presentaban estrías y no tenían basa. En el friso se alternan los triglifos y las metopas, que se decoraban con relieves.
El jónico era más esbelto. Las columnas se apoyaban sobre una basa y tenía volutas en su capitel. El friso se decoraba con relieves.
El corintio se inspiraba en el jónico. Se identificaba por las hojas de acanto de su capitel y la columna no solía ser estriada.
La arquitectura funcional romana
La arquitectura romana es continuadora de las formas griegas. Sin embargo, la mentalidad práctica de los romanos hizo que destacaran en la creación de nuevos métodos de construcción que les permitieron levantar edificios más sólidos y elevados.
En algunas de sus edificaciones, como en los templos, los romanos emplearon elementos arquitectónicos griegos, como el sistema de sustentación por columnas, con frontón y arquitrabe.
Usaron indistintamente los tres órdenes griegos y crearon uno nuevo, el orden compuesto, que en su capitel combinaba las volutas jónicas con las hojas de acanto corintias.
Su aportación más importante fue la introducción de nuevos elementos arquitectónicos como el arco, la bóveda y la cúpula.
Para edificar grandes construcciones, los romanos crearon nuevos instrumentos de medición y nuevas máquinas para levantar grandes pesos. Por todo ello, suele decirse que los romanos fueron los grandes ingenieros de la Antigüedad.
También inventaron una especie de hormigón (llamado mortero romano) con el que compactaban pequeñas piedras, fragmentos de ladrillo, etc., para construir sólidos y altos muros sin necesidad de usar grandes bloques de piedra. El muro era tan resistente como los construidos actualmente con cemento armado.
El templo romano se elevaba sobre un zócalo de piedra (podium) y tenía un pórtico de entrada que delimitaba una fachada principal a la que se accedía por una escalera.
Parte de la columnata del peristilo estaba adosada a la pared de la cella.
El teatro no se edificaba aprovechando la ladera de una montaña, sino que era exento. Las graderías se construían, igual que en los anfiteatros y los circos, encima de unas sólidas bóvedas para aguantar el peso.
La escena era una construcción más elevada, que formaba un decorado permanente, y la orquestra era semicircular.
Las nuevas técnicas de construcción permitieron a los romanos levantar grandes edificios públicos destinados al ocio, vías de comunicación y monumentos conmemorativos que llenaron las ciudades de todo el Imperio.
Se trataba de una arquitectura funcional, es decir, cada edificio se adecuaba a la función para la que se construía.
Las columnas y los arcos de triunfo conmemoraban las victorias de los emperadores. Los mausoleos eran grandes sepulturas para albergar los restos de los personajes importantes o los ciudadanos más adinerados.
Todo el Imperio estaba comunicado por calzadas, con grandes puentes para salvar ríos y desniveles. Los acueductos formaban parte del conjunto de canalizaciones que transportaban el agua a las ciudades.
U14-3. y U14-5.